¿Qué tiene que ver el cambio climático con las emergencias aéreas?

Las imágenes que circulan en las redes sociales del momento en el que el Boeing 777-300ER de Aerolíneas de Singapur Atravesando turbulencias, dieron la vuelta al mundo y pusieron sobre la mesa dos temas: el aumento de los fenómenos atmosféricos que dificultan el tráfico aéreo en todo el mundo y la consiguiente vigencia de las normas de seguridad aérea. Según informó la prensa internacional, la aterradora experiencia dejó un viajero muerto y varios heridos.

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Este contexto informativo sirvió para recordarnos que las turbulencias son algo habitual en los vuelos internacionales y sus causas están ligadas al flujo atmosférico y a las corrientes de aire que circulan por el aire.

Aunque pueda parecerlo a primera vista, el cielo no es un espacio vacío: hay nubes, corrientes de aire y otros fenómenos meteorológicos. Con esto claro, se entiende que todo lo que sucede en la Tierra afecta directamente al aire y los tipos de turbulencias que en él se producen.

Los científicos han dividido las turbulencias según sus causas y características. Hay cielo limpio –que no es fácil de predecir y ocurre en altitudes elevadas–, de tijeras de viento –que suele poner a prueba a los pilotos cuando despegan y aterrizan–, la mecánica, la estela y la térmica.

Aunque hasta la fecha no hay estudios concluyentes que demuestren que el cambio climático aumenta las turbulencias atmosféricas, hay indicios que apuntan en esa dirección. Uno de ellos, quizás el más revelador, es el testimonio de pilotos, tripulaciones y viajeros frecuentes que indican que el número de turbulencias ha aumentado.

Eso sí, este dato hay que tomarlo con cautela debido a que el número de vuelos ha aumentado en el mismo periodo. Es decir, no es lógico que con un mayor número de aviones en el aire el récord de turbulencias aumente de algún modo.

De ser así, también es cierto que las altas temperaturas reportadas en los últimos años afectan el comportamiento de las mareas y esto a su vez tiene una fuerte influencia en los fenómenos atmosféricos. No podemos perder de vista que ningún factor en el planeta opera sin conexión con otros.

Ahora bien, también es cierto que ambos factores –el número de vuelos y el cambio climático– no son mutuamente excluyentes. A partir de ahí, es fácil predecir que hechos como el del avión de Singapore Airlines se repetirán cada vez más.

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Por este motivo, los expertos recomiendan que los pasajeros sigan estrictamente las normas de seguridad. Tener el cinturón de seguridad puesto o no puede marcar la diferencia, en caso de turbulencia, entre estrellarse contra el techo del avión o permanecer en el asiento.

“Aunque la señal del cinturón de seguridad esté apagada, la recomendación es tenerlo siempre ajustado para evitar este tipo de problemas. Los pilotos intentan evitar el mal tiempo, la lluvia, las tormentas, los fuertes vientos cruzados y las turbulencias, pero sólo mientras pueden. Hay algunos que llegan de repente y ahí es mejor tener el cinturón puesto”, dijo a EL COLOMBIANO el ingeniero aeronáutico Luis Miguel Molina, coordinador del coloquio aeronáutico en el Planetario de Medellín.

En otras palabras, independientemente de la aparente tranquilidad de los viajes aéreos, no hay que olvidar que el cielo es complejo y cualquier cosa sitúa a un avión a miles de metros sobre el nivel del mar.

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