Leila M. Carlson, devota miembro de la comunidad y entusiasta de los jardines, fallece a los 89 años

Leila M. Carlson, residente de Bloomington desde hace mucho tiempo y anteriormente de Lexington, falleció el 28 de febrero de 2024, dejando atrás un legado de participación comunitaria y pasión por la jardinería. Nacida el 11 de mayo de 1934 en Chenoa, Leila dedicó su vida a su familia, la iglesia y la alegría del aire libre.

Vida y legado

El viaje de Leila comenzó en Chenoa, donde nació de Lola y Alvin Rhoda. Más tarde se casó con Lowell Carlson el 10 de febrero de 1968 en Lexington, lo que fue el comienzo de una sociedad llena de amor e intereses compartidos. Las contribuciones de Leila a su comunidad se vieron especialmente a través de su membresía activa en St. Iglesia Luterana de Paul en Lexington. Su participación en el coro y el gremio de damas demostró su compromiso con su fe y su comunidad. Además, el amor de Leila por la jardinería no era sólo un pasatiempo; fue un testimonio de su espíritu protector, embelleciendo su entorno y compartiendo esta pasión con quienes la rodeaban.

Familia y recuerdos

El legado de Leila lo continúan sus hijos, William A. (Tina) Grimes y Robert A. (Lorene) Grimes, ambos de Bloomington, y su hija, Lisa (Henry) Scheltens de Normal. Era una orgullosa abuela de siete nietos y seis bisnietos, cuyas actividades y logros eran su mayor alegría. La presencia de Leila en los juegos de baloncesto masculino de Illinois Wesleyan, los juegos de softbol de NCHS y los diversos eventos deportivos de sus nietos resaltaron su apoyo inquebrantable a su familia y a los equipos deportivos locales.

Recuerda a Leila

Mientras se hacen los arreglos para su funeral en St. Paul’s Lutheran Church en Lexington el 4 de marzo de 2024, con visitas el día anterior, la comunidad y sus seres queridos se preparan para despedirse de una mujer extraordinaria. Se pueden hacer monumentos conmemorativos en honor de Leila a St. Paul Lutheran Church, Lexington, o a una organización de su elección, continuando con su legado de generosidad y apoyo. Extrañaremos mucho su pasión por la vida, su dedicación a su familia y comunidad y sus hermosos jardines, pero todos los que la conocieron la recordarán con cariño.

La vida de Leila M. Carlson fue un testimonio de la belleza del compromiso, el amor y la participación comunitaria. Al reflexionar sobre sus contribuciones y los recuerdos que dejó atrás, queda claro que muchos seguirán sintiendo su impacto. La historia de Leila no es sólo una historia de pérdida, sino también una celebración de una vida bien vivida, llena de las alegrías de la familia, la fe y el mundo natural.

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